Me encanta la idea del cinismo como un símbolo de estatus en espacios anónimos. La forma en que Cooper entiende cómo el deseo se negocia, y la forma en que presenta lo ridículo y patético que algunas intervenciones resultan para un outsider es súuuuper inteligente. Aunque quizás esta lectura asume una posición moral predeterminada, que también se está juzgando aquí. Si sabemos que no podemos intervenir, que algo horrible y más horrible aún va a seguir pasándole a Brad, ¿por qué seguimos? Quizás nuestro propio cinismo, nuestro distanciamiento al leer nos posiciona más cerca de los usuarios del foro de lo que nos gustaría... ¿Hemos tomado una posición un poco más crítica respecto al libro por nuestro contexto (un entorno académico), o tenemos una forma de mirar así de insensibilizada? ¿Cuáles son las consecuencias morales de una experiencia estética excesivamente cruda?
Muy Funny Games por su parte.
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