Mi experiencia con la lectura de The Sluts ha sido contradictoria y, en cierto sentido, frustrante. Por un lado, me genera rechazo que el autor utilice el morbo como principal "gancho" narrativo: la estructura de foro y el supuesto misterio sobre el paradero de Brad te empujan a seguir leyendo, pero la lectura no recompensa al lector con ninguna reflexión que no se tuviera ya de antemano. Es como si el libro te obligara a ser una "consumidora" más de esa violencia sin aportar una visión nueva. 

La obra se limita a poner de manifiesto un horror que ya conocemos quienes estamos sensibilizados con este problema: la despersonalización y anonimización en la red, así como la crudeza de los sistemas de explotación sexual comercial. Si no es un tema del que se sepa mucho, o si se vive en una burbuja de desinformación o ingenuidad sobre lo que ocurre en internet —o sobre lo que ocurre cuando el primo de alguien se va un sábado noche al local de las luces rojas—, la lectura tampoco aporta más que una visión explícita y, a mi juicio, morbosa. Considero que para reflexionar sobre la explotación sexual y la violencia no hace falta leer el libro completo, con unas pocas páginas sobraría. La acumulación de reseñas me parece un recurso gratuito (y eso que solo hemos leído una selección y no el libro entero).


Aunque la lectura suscite reflexiones interesantes sobre el consumo de pornografía y la violencia sexual, esa falta de un aporte crítico original me produce frialdad. El libro expone el horror de forma muy explícita, pero a la vez creo que se queda corto, porque no resulta realista por el tono elegido para las entradas del blog. Me queda el morbo de lo descrito, pero ni siquiera logra impactarme de forma profunda, no me confronta con la abyección más pura, sino que me recuerda constantemente que es ficción porque el tono no es natural y me saca de la narración.


Esta homogeneidad de las voces en el foro me resulta especialmente llamativa. Aunque en un entorno digital real la diversidad de registros sería mayor, entiendo que esta falta de diferenciación es un recurso intencional del autor para subrayar cómo se diluye la identidad en estos espacios. No obstante, esa planicie en el tono genera una distancia que resta veracidad a una experiencia de lectura que, por otro lado, pretende ser super explícita.


He leído reseñas de quienes califican el libro como "adictivo" e interpretan la obra como un relato de suspense, lo cual me parece ciertamente morboso. Personalmente, no me interesa el destino de Brad en este caso, mi interés no reside en la trama, sino en el análisis social y psicológico de los consumidores, los proxenetas y los propios chaperos. Según avanzaba en la lectura, pensaba en cómo este componente de violencia y sadismo es un rastro directo de la cultura del porno, de la reproducibilidad de las imágenes y de cómo nos hemos insensibilizado ante la violencia. La exposición constante a estos contenidos, cuya nocividad es evidente, configura un imaginario violento muy accesible hoy en día.


Al leer, era inevitable pensar en los datos del Ministerio de Igualdad: el consumo de pornografía está ampliamente extendido, con estudios que indican que hasta el 70% de los jóvenes de entre 14 y 26 años la consumen (un 81,6% en hombres y un 40,4% en mujeres). Con una edad de inicio tan temprana —entre los 10 y 13 años— y cifras de consumo diario que rondan el 23%, queda claro que la violencia que retrata el libro es un reflejo de una realidad estructural.


En conclusión: en mi opinión los temas que subyacen son fascinantes, pero la lectura no lo es tanto.


Os dejo mis preguntas por aquí:
¿Hasta qué punto la estructura de "suspense" sobre el paradero de Brad es una estrategia del autor para convertirnos, como lectores, en consumidores de morbo idénticos a los usuarios del foro? Si lo que nos mantiene leyendo es saber si Brad vive o muere, ¿no estamos cayendo en la misma lógica de objetivización que el libro pretende criticar?


¿Dónde termina la "ficción" y empieza el "daño real" en un espacio anónimo? Si personajes como Zack o Brian se inventaron los informes sobre las palizas o el tumor, ¿el dolor que sentimos al leerlo es menos real?


 

Nueva entrada

 

El texto me ha hecho pensar en la eficacia de la expresión de la violencia de las palabras en comparación con las imágenes. Me ha hecho pasar un mal rato, por la resonancia en historias de agresión sexual y por la ambivalencia de distancia vs. familiaridad, de ficción vs. realidad con respecto a la historia que se relata.

Los alter ego de la novela perpetúan una serie de vejaciones contra el cuerpo de Brad (o los diversos Brads), que se personifica en una simple descripción física, étnica o de profesión. Leyendo esto, me pregunto qué personas cercanas a mí podrían convivir con esta doble faceta.

Los tabúes hacen que la sexualidad forme parte de una esfera tan aislada de la propia identidad que entrar en esto implica realizar un desdoblamiento. Leer este foro también obliga a ello. Identifico dinámicas misóginas y de abuso de poder, pienso de qué manera he podido participar yo en ellas y cuál es mi grado de satisfacción y honestidad con el deseo propio. No para con el resto, pero para con unx mismx.

¿Nos protege el anonimato de internet para ser quienes realmente somos o simplemente nos da permiso para saltarnos nuestra ética?

¿Al leer la despersonalización del cuerpo ajeno a través de las redes sociales, ¿nos convertimos nosotrxs también en consumidorxs cómplices de esa misma violencia?

¿Nace nuestro deseo de una pulsión puramente individual o es en realidad una réplica de las opresiones estructurales que nos han enseñado a ejercer?

¿Es el consumo del otro la máxima expresión del deseo o simplemente responde a una configuración capitalista?

El alter ego, un regreso al Yo más que un distanciamiento

 Voy con algo que tiene que ver con lo de la construcción del alter ego. Los mentirosos de éste libro se recrean en personajes que tan solo desatan un Yo hasta entonces contenido. El alter ego no trata de llevar la contraria a su creador, sino de satisfacerle y liberarle: El  impostor de Brad vale de ejemplo, apropiándose de una figura de leyenda para alcanzar una fama hasta entonces inalcanzable. Pienso en los escritores ¿no hacen lo mismo? Pienso en Umbral, y no se si busca exorcizar algunas cosas o recrearse en un Yo que sólo cobra fuerza en la literatura. Pero con Cooper... he leído un total de dos novelas suyas y me han dado mucho que pensar con respecto a este tema. Un Dennis Cooper real se planta en medio del relato. Lo que lees es su vida. Si le creemos no hay alter ego, y él mismo parece tan horrorizado por todo lo que escribe que se siente como un ejercicio compulsivo de dar sentido a la pesadilla.  De todas formas, no deberíamos fiarnos de él ni de ningún escritor, porque mantengo que, quien escribe, lo hace desde la reafirmación, y esta reafirmación necesita del alter ego. Te permite pisarte la cabeza para mirar las piezas del puzzle desde arriba y así poder ordenarlas con cierto sentido. 

Y ahí van mis tres preguntas:

1. El alter ego, escapa del Yo o lo reafirma en su deseo?

2. La exploración literaria del dolor, podría ser la recuperación de un Yo que se reafirma frente al muerto, el trauma o lo perdido?

3. Es el dolor del sadomasoquista su herramienta para la reafirmación del Yo?


La muerte de George Dyer

Portrait of George Dyer in a Mirror, 1968.

¿Cómo empujó Francis Bacon a su novio al suicidio?

George Dyer ya se sentía profundamente inseguro. Bacon lo pinta con media cabeza, fragmentada por un espejo, sin enfrentarlo nunca tal y como era en realidad. Dyer se suicidó en la habitación de hotel en la que se alojaban, justo antes de la inaguración de una exposición de Bacon, para ver más retratos desfigurados. Se dice que Dyer amenazaba constantemente con suicidarse, y que la violencia de las pinturas de Bacon era un reflejo del sadomasoquismo en su vida personal. No incluiré la imagen de las pinturas que realizó después de su muerte porque ver o leer estas cosas es experimentar e implicarse en la violencia. Al igual que algunos pasajes del libro, me dan ganas de vomitar.

Ser representado por Bacon es ser violado por su representación. Es otra forma de violencia verdaderamente aterradora. Ver los cuadros de Bacon es ser violado. Al igual que en Funny Games de Haneke o en The Sluts de Cooper, el espectador se ve implicado en la violencia perpetrada por el pincel de Bacon. Se busca a tientas una imagen verdadera a través de un turbio remolino de luz y oscuridad. El sujeto queda desfigurado y la realidad se pierde en una pesadilla.

Es una forma de simulación en el sentido baudrillardiano. La verdadera identidad se pierde en su representación y reconstrucción. En el lienzo o en el foro, hay una expresión de una nueva realidad en la que los fragmentos de verdad y mentira se vuelven intercambiables. La verdadera identidad no es lo importante.

:/

Ha sido un poco coñazo y, en ocasiones, bastante desagradable, aunque sí me surgen algunas preguntas.

¿Qué es más importante: lo que vivimos o cómo lo contamos?

¿Hay algo más excitante que leer? 

¿Hasta qué punto eres responsable de la recepción de aquello que relatas?

¿Qué pasa cuando las fantasías se ponen por escrito? ¿Siguen siendo fantasías o adquieren una capa de realidad que las convierte en proyecto?



PARA RIP Marqués de Sade

Me encanta la idea del cinismo como un símbolo de estatus en espacios anónimos. La forma en que Cooper entiende cómo el deseo se negocia, y la forma en que presenta lo ridículo y patético que algunas intervenciones resultan para un outsider es súuuuper inteligente. Aunque quizás esta lectura asume una posición moral predeterminada, que también se está juzgando aquí. Si sabemos que no podemos intervenir, que algo horrible y más horrible aún va a seguir pasándole a Brad, ¿por qué seguimos? Quizás nuestro propio cinismo, nuestro distanciamiento al leer nos posiciona más cerca de los usuarios del foro de lo que nos gustaría... ¿Hemos tomado una posición un poco más crítica respecto al libro por nuestro contexto (un entorno académico), o tenemos una forma de mirar así de insensibilizada? ¿Cuáles son las consecuencias morales de una experiencia estética excesivamente cruda?

Muy Funny Games por su parte.

:)

 Mark Fisher <3 Mark Fisher <3 Mark Fisher <3 Mark Fisher <3 Mark Fisher <3 Mark Fisher <3 Mark 

K-punk no muere. El blog inicial. Aquí esta todo, lo que vendrá y lo que ha sido. No menciona The Sluts pero no le hace falta (¿o si?) Cronenberg y Ballard.
http://k-punk.abstractdynamics.org/archives/008304.html 

Había visto Crash pero no Videodrome. Sé que es la película mas conocida del director pero solo juntaba polvo en mi watchlist de letterboxd. Honestamente no sabía de qué iba y la puse para revisitarlo a Cronenberg y ver si podía atarlo mas con Crash, Ballard y Cooper. Lo encontré un medio más fructífero para hacerle preguntas a The Sluts, pensar en el avance de la tecnología, en el rol del artista y de qué tipo de futuro estaremos asustados el día de mañana.

Videodrome (1983) y The Sluts (2004) tienen algunas diferencias evidentes. Para empezar las separan casi veinte años. Pero me sorprende lo mucho que comparten. En Videodrome seguimos a Max, el director de un canal de televisión pornográfico en busca de contenido nuevo para sus espectadores fieles. No quiere nada suave. Esta buscando torturas, asesinatos, algo que estimule realmente a su publico y que no esté disponible en cualquier lado. Así es como encuentra 'videodrome', una señal donde se ve a una mujer siendo torturada por dos hombres. Convencido que es una puesta a cámara, quiere encontrar el distribuidor para llevarlo a su canal. A medida que avanza la trama nos enteramos que son snuff films reales, aunque seguimos la perspectiva de un Max que deja de ser fiable. Temas como la violencia, la pornografía, el BDSM, la tecnología y la verdad son compartidos por los dos exhaustivamente.

En la película sentí que había una critica al avance de la tecnología y el capitalismo muy Fisheriano. Personajes como Brian O'Blivion materializan esta visión con declaraciones al estilo de "La televisión es la realidad", "La vida pública es mas real que la carne" y "soy la personificación del Video". Cronenberg, sin embargo, quiere dejar en claro que esto es algo negativo. Las snuff films causan alucinaciones y tumores terminales en todo aquel que las vea. El giro de la peli se torna cada vez mas horroroso y sci-fi.

Pero a Dennis Cooper esto no le interesa. Si en los ochenta la fusión de la vida privada y la vida publica era vista como un mal exterior que venia a invadir la realidad, en los dosmil esta dado por hecho. Los foristas de The Sluts se regodean en el anonimato público, todos forman parte y no es ni siquiera válido preguntarse por alternativas. Internet le dio a la comunidad de Male4Maleescorts la oportunidad de exigir directamente el contenido deseado, sin ningún mediador o director de canal entre medio, y en la ausencia de oferta, lo crean. 

Brian, Zack Young, Thad, pueden explorar el deseo sin una moral colgando sobre sus cabezas. El libro puede adentrarse en las fantasías sexuales, la fama, lo digital, lo virtual, de una manera más libre. De más esta decir que la perspectiva queer esta completamente ausente en Cronenberg y toma el mando en The Sluts. Cómo bien explora Férez Mora en "Dennis Cooper's The Sluts: Prosthetic and performative (homo) sexuality", su novela de 2005 parece marcar un punto de inflexión en la relación de Cooper con el imaginario queer. 

La tecnología como prótesis de lo erótico y el deseo son llevadas al extremo en Videodrome, pero ¿cómo opera el lenguaje en la construcción del deseo en The Sluts? ¿Cómo se modifica la crítica al capitalismo y el avance de la tecnología a través de una mirada contemporánea? ¿Deja de existir? 

Nada me termina de quedar tan claro, pero no hace falta cerrar mucho tampoco. Lo que sí me da intriga es que, explorando la adorada web, descubrí que Cooper escribió y dirigió cuatro película los último años, y al menos dos de ellas tratan los mismos temas que The Sluts. ¿Cómo aprovechara el medio audiovisual? ¿Qué imágenes tenía al momento de escribirla en 2004 y cómo piensa en mostrar la tecnología hoy, veinte años después?

RIP Marqués de Sade, you would have loved this blog

The Sluts no va sobre Brad-persona, sino sobre Brad-lugar, Brad-Sitio 1. Se trata del cuerpo donde una serie de hombres proyectan sus fantasías y fetiches más indecibles que, al ser dichos (escritos), aún en el intento de resultar confesionales y honestos, exponen su naturaleza competitiva. 

Paul B. Preciado ofrece una breve y muy acertada reseña de Lolita en la contraportada de la edición más reciente de Anagrama, donde considera la descripción que en el libro se hace de Estados Unidos el retrato de una "geografía de la predación"(qué maravilla). Pues aquí Cooper hace de Brad lo mismo, un sitio en el que predar y recrearse en el proceso. 

La obra deja de similar erotismo o violencia para rápidamente revelarse como terreno de lucha de egos. Para los usuarios del foro no se trata de compartir experiencias, sino de coronarse como el más cínico, o profesional, o despiadado. Las violencias supuestamente ejercidas sobre Brad no serían nada si no fuera por la demostración de expertise que se hace en su forma (algunas de ellas culminadas con una breve y contundente descripción de la colosal polla del autor, por si había alguna duda de su hombría). Así pues, se trata de una especie de olimpiada de la depravación.

¿Es el cinismo una forma de estatus en la experiencia anónima?

Leí el pdf con una enorme intención de descifrar quién mentía antes de que se me revelara; tiraba hacia atrás y adelante, poniendo especial intención a los formularios y qué huecos dejaban en blanco. Me ilusioné mucho cuando leí "Profesor de instituto", pensando "después de explicar esto, nadie diría su ocupación, no tras haber especificado el lugar donde ocurrió lo relatado, y menos aún tras haber sido informado de que la policía tendría acceso al foro". Pero luego pensé que igual era otra capa de ficción que añadía el autor, haciendo de él un mejor candidato para la medalla de oro del depravadismo. En fin, que cuando una se ve inmersa en una lectura fragmentada y retorcida como esta, acaba por adoptar un papel activo que propicia una mayor asimilación de la crudeza del relato, y Cooper lo sabe.  

Que el narrador mienta hace de la lectura una experiencia maravillosa, aunque coincide que cuando esta técnica se aplica, lo narrado suele ser jodido. La Naranja Mecánica por ejemplo o El Guardián Entre el Centeno, son ejemplos de esto mismo, un narrador perturbado que te cuenta cosas perturbadas y que consigue que empatices con él porque el problema es el entrono, o el pasado, o lo que sea. Por otra parte también puede una encontrarse con relatos donde la mentira no es gratuita, sino que deriva de una salud mental empobrecida, como Fight Club o Blue Velvet (como bien comentaba mi compañera), o El Cisne Negro (que es lo mismo), Shutter Island o Memento. Aquí encontraríamos una mezcla de ambas (siempre y cuando consideremos la figura del narrador una cuestión abierta a debate). En ocasiones, la violencia y el abuso pueden ser el marco y aún así no ser aquello con lo que el espectador/lector se quede al terminar. 

¿Quién protagoniza este libro? ¿Brad? ¿Los autores anónimos? ¿Zack/Brian? ¿Webmaster? Si la violencia es el marco, ¿puede que el protagonista sea el juicio moral que el lector realiza sobre sí mismo en cuanto a su disfrute en la lectura? Depende de quién lea supongo.

 


¿"Sobre 'ti'"?

PRELUDIO. ¿Habéis encontrado partes de la novela "divertidas"? ¿Humillantes o costumbristas? Seguid leyendo...

Lo primero que llamó mi atención al leer The Sluts es el último apartado que encontramos en cada formulario: “Sobre ti”. Normalmente se trata de un par de líneas, cuando no son solo unas pocas palabras, que describen brevemente al interlocutor.

Al situarse al final de cada entrada, estos fragmentos contrastan tanto en su extensión como en su grado de detalle con las fantasías que se relatan en el apartado de “Experiencia”. Resultan anticlimáticos: demasiado escuetos como para permitirnos construir una imagen clara de quién está al otro lado de la pantalla. Casi parecen transmitir un intento de contención que choca con la falta de escrúpulos con la que se describen los encuentros con escorts.

A mi parecer, estas breves bios reflejan cómo la identidad individual se diluye en estos espacios online. En lugar de perfilarse como sujetos concretos, la mayoría de los usuarios se ubican en categorías vagas: grupos de edad, profesiones, intereses sexuales o etnias. Se definen por etiquetas antes que por experiencias personales, dejando que gran parte del peso de cómo el lector se los imagina tenga que recaer en la "Experiencia", como si la individualidad fuese irrelevante o incluso inconveniente dentro del foro.

Estos apartados subrayan el contraste entre lo fantástico de los relatos sobre Brad y la banalidad de quienes los escriben. Y quizás, cómo ambas caras de la moneda, son inseparables (aparentemente). Al introducir pequeños destellos de realidad, desestabilizan la fluidez del discurso colectivo del foro y rompen, en cierta medida, el aura de ficción o anonimato absoluto.

De este modo generan una incomodidad más profunda: nos obligan a recordar que detrás de esas narraciones sin escrúpulos, ultra-gráficas y violentas, hay vidas ordinarias. O que puede que las haya, cuando aprendemos que se trata de ficciones escritas por Zack u otros usuarios. En cualquier caso, desestabilizan la lectura porque nos recuerdan que el deseo necesita este anclaje mundano y aburrido, el tedio que asociamos con un trabajo de oficina o una existencia rutinaria, para poder echar alas. Sea cierto o no. ¿Sería la narrativa de The Sluts igual de transgresora e impactante sin estos pequeños atisbos de "realidad"? O de algo que puede concebirse como "real" y cotidiano con más facilidad, aunque siga siendo una invención.

Estos "Sobre ti" pueden ser profesores, estudiantes, médicos… precisamente esa cercanía es la que intensifica el efecto perturbador. Cuanto más humano resulte el papel que estos usuarios llevan a cabo en sociedad, más estrambótica y discordante se lee su fantasía en el foro. Es un juego de subvertir la expectativa del lector, darnos un vuelco al corazón mutilando las asociaciones empáticas que establecemos entre el papel de la gente en el mundo real y la máscara que pueden llevar en el aparato digital. 

En lugar de proteger al autor tras el anonimato, estos fragmentos terminan teniendo un matiz casi humillante, al exponer la coexistencia entre una identidad social reconocible y la participación en el espacio guarro y sin filtros del foro. Desde un punto de vista sarcástico, hay veces en que el contraste entre lo surreal de los actos descritos y la ordinariez de cómo los usuarios se describen resulta hasta cómica. Creo que, de hecho, este es uno de los fuertes de Cooper, la capacidad de intercalar ironía y cinismo en una narrativa tan brutal... un sentido del humor tan retorcido que hace que te horrorices contigo misma por encontrar The Sluts... ¿¿¿divertida??? 

Estoy confusa, o no lo estoy, no sé. Me recordó a esto: Perfect Blue.

 


La lectura, quitando lo obvio de que me iba a impactar por su contenido altamente gráfico (aunque eso da para otra entrada), curiosamente lo que más me generó fue confusión. No sé realmente si fue por su formato de blogs y el uso de nombres en código, por el hecho de ser fragmentos o directamente por haberla leído de una sola sentada. Sinceramente, la narrativa me enganchó y ya tenía tanto lío con los nombres que decidí simplemente arrancar la tirita y hacerlo todo de una, como si se tratase de un mal trago. Esto hizo que soltara el libro con la última frase y me quedara quieta, algo que ya de por sí es fuera de lo común, pensando en lo que acababa de leer. Me dio la misma sensación que cuando vi esta película. Se podría definir, más que con la palabra “confusión”, como… ¿vacío? O más bien un “ya está”. Un “acabo de leer durante dos horas toda la vida de Brad y ni siquiera sé quién fue”. Algo falta.

Es justo ese “algo falta”, ese no haber llegado a entender, o más bien a conocer, a este personaje.

En la película pasa algo parecido con la protagonista: se trata de una idol de música j-pop que deja su carrera para convertirse en actriz. Todo el tiempo se juega con escenas entre su vida real y las actuaciones de la película que está grabando, llegando a puntos en los que ya no las distingues.

Lo siento un poco como una necesidad de que lo que te muestran sea la realidad, una necesidad de que, si yo ya he construido un personaje en mi cabeza, no me lo quiten. Cuando me di cuenta de que las escenas que me enseñaban eran en realidad actuaciones, me sentí igual de engañada que cuando leí los blogs de The Sluts y me resulta de que te mentían. Ese “ya está” era en realidad uno de indignación. Uno de: “¿Me estás creando este mundo ficticio y ahora me dices que era falso?”.

Todo este preámbulo me lleva a preguntarme cómo interpretamos la identidad del otro. Y con ello abro las siguientes preguntas para esta entrada:

¿Necesitamos que todo lo que percibimos sea real y que la versión que nosotros mismos hemos creado en nuestra mente se cumpla? Y, si es así, ¿Qué significa conocer a una persona, como en el caso de los scorts, si lo que queremos es la versión que hemos creado?

Por si la queréis ver, la podéis encontrar:

Aquí en japones subtitulada al español: https://www.facebook.com/alokenshiro/videos/perfect-blue-pel%C3%ADcula-completa-pel%C3%ADcula-con-tem%C3%A1tica-fuerte-sobre-el-mundo-de-la/956475121755322/

O doblada al castellano

https://vww.animeflv.one/ver/perfect-blue-castellano-1


Instrucciones para el foro de Los chaperos (The Sluts) 2004, Dennis Cooper

Cada persona debe unirse al blog utilizando el enlace recibido por correo electrónico. Las publicaciones se realizarán de forma anónima y vuestro nombre no aparecerá vinculado a ellas.


Proponed tres preguntas o comentarios sobre la lectura (en forma de entrada en el blog). Los comentarios pueden abordar temas centrales como la construcción de la identidad (especialmente en un contexto anónimo o privado), la despersonalización o la formación de la sexualidad. Pueden ser reales o ficticias, e incluir imágenes o cualquier otro recurso que consideréis relevante.


Añade también etiquetas descriptivas a tu publicación para organizar los temas y facilitar la navegación por el foro.


También os invitamos a relacionar The Sluts con otras lecturas del curso, por ejemplo:¿Cómo conecta con el género del diario íntimo en Mortal y rosa de Umbral? ¿Qué relación tiene con la construcción de la identidad y el alter ego presentes en Madame realismo de Tillman?


Finalmente, responded al menos a tres comentarios o preguntas de otros participantes para fomentar un debate animado en el foro.


Esperamos que disfrutes de la actividad y participes en este foro a tu propia discreción. Puedes contribuir de forma veraz, mentir, crear múltiples usuarios, relacionarlo con nuestras lecturas anteriores u otros posibles marcos teóricos (consulta la pestaña en la barra de navegación). Este foro servirá como registro de nuestro trabajo a lo largo del semestre y como cierre de nuestro coloquio final.


Muchísimas gracias por vuestra participación.

-- Iker , Miriam, Rajni, Sol. 

Mi experiencia con la lectura de The Sluts ha sido contradictoria y, en cierto sentido, frustrante. Por un lado, me genera rechazo que el a...