Estoy confusa, o no lo estoy, no sé. Me recordó a esto: Perfect Blue.

 


La lectura, quitando lo obvio de que me iba a impactar por su contenido altamente gráfico (aunque eso da para otra entrada), curiosamente lo que más me generó fue confusión. No sé realmente si fue por su formato de blogs y el uso de nombres en código, por el hecho de ser fragmentos o directamente por haberla leído de una sola sentada. Sinceramente, la narrativa me enganchó y ya tenía tanto lío con los nombres que decidí simplemente arrancar la tirita y hacerlo todo de una, como si se tratase de un mal trago. Esto hizo que soltara el libro con la última frase y me quedara quieta, algo que ya de por sí es fuera de lo común, pensando en lo que acababa de leer. Me dio la misma sensación que cuando vi esta película. Se podría definir, más que con la palabra “confusión”, como… ¿vacío? O más bien un “ya está”. Un “acabo de leer durante dos horas toda la vida de Brad y ni siquiera sé quién fue”. Algo falta.

Es justo ese “algo falta”, ese no haber llegado a entender, o más bien a conocer, a este personaje.

En la película pasa algo parecido con la protagonista: se trata de una idol de música j-pop que deja su carrera para convertirse en actriz. Todo el tiempo se juega con escenas entre su vida real y las actuaciones de la película que está grabando, llegando a puntos en los que ya no las distingues.

Lo siento un poco como una necesidad de que lo que te muestran sea la realidad, una necesidad de que, si yo ya he construido un personaje en mi cabeza, no me lo quiten. Cuando me di cuenta de que las escenas que me enseñaban eran en realidad actuaciones, me sentí igual de engañada que cuando leí los blogs de The Sluts y me resulta de que te mentían. Ese “ya está” era en realidad uno de indignación. Uno de: “¿Me estás creando este mundo ficticio y ahora me dices que era falso?”.

Todo este preámbulo me lleva a preguntarme cómo interpretamos la identidad del otro. Y con ello abro las siguientes preguntas para esta entrada:

¿Necesitamos que todo lo que percibimos sea real y que la versión que nosotros mismos hemos creado en nuestra mente se cumpla? Y, si es así, ¿Qué significa conocer a una persona, como en el caso de los scorts, si lo que queremos es la versión que hemos creado?

Por si la queréis ver, la podéis encontrar:

Aquí en japones subtitulada al español: https://www.facebook.com/alokenshiro/videos/perfect-blue-pel%C3%ADcula-completa-pel%C3%ADcula-con-tem%C3%A1tica-fuerte-sobre-el-mundo-de-la/956475121755322/

O doblada al castellano

https://vww.animeflv.one/ver/perfect-blue-castellano-1


1 comentario:

  1. Yo he pensado en "El perfume" (1985). En ambos casos se hace una narración del consumo de unos cuerpos a los que se despoja de identidad ninguna, a la vez que se ejerce violencia sin la presencia moral o remordimiento.

    En "El perfume", la violencia ocurre en el plano físico. Paradójicamente, que esta sea tan explícita mantiene al lector en el espacio de la ficción, convencido de que Renfe no colocará a un Grenouille al lado de nuestro asiento. Grenouille no veía a las mujeres como personas, sino como simples ingredientes, haciendo uso de la violencia para conseguir un resultado: la esencia, el perfume.

    Sin embargo, en The sluts es pura dominación del otro, es la subordinación completa y el abuso de poder hasta el más cruel de los fines. Se produce una despersonalización similar, todos los chicos se convierten en un objeto de consumo hasta la aniquilación.
    Es una fantasía real plasmada en un medio real, que conocemos. Me parece curioso que me haya resultado hasta reconfortante no tener la sospecha de ninguna intervención por parte de la IA; esto me ha permitido leerlo con mayor tranquilidad que si el libro tuviese fecha de 2025. Aun así, te da la consciencia de que la ficción podría ser (o es) realidad, de que existen foros donde se habla de abuso de menores, donde los hombres ponen a la venta el cuerpo de sus mujeres, etc.

    Internet permite encapsular el tabú y las fantasías sádicas, se consume violencia como si no fuera real. Al final, la existencia de un sueldo valida la violencia ejercida contra la otra persona, sea en una relación física con el escort o un vídeo porno de internet.

    chao :p

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Mi experiencia con la lectura de The Sluts ha sido contradictoria y, en cierto sentido, frustrante. Por un lado, me genera rechazo que el a...